¿Qué entendemos por aplicaciones útiles?

Existen más de 3.000.000 millones de aplicaciones móviles en el mundo. Esto quiere decir que tenemos a disposición del consumidor un número tal de aplicaciones que difícilmente en una vida se podrían probar. Este número, además, se incrementa día a día, mes a mes y año a año.

Ante esta vorágine de información, servicios, utilidades y ocio hechos aplicación, el potencial usuario no tiene más opción que dejarse llevar por los resúmenes especializados o tendencias generales respecto a que aplicación descargar y por ende probar.

No es tanto el servicio en si mismo sino la viralidad y capacitación de llegar a una audiencia masiva lo que convierte a una aplicación en indispensable. Por remitirnos a un ejemplo por todos conocido citaré WhatsApp. Está aplicación no aportó al mercado una novedad que no existiese, ni si quiera fue pionera en su sector. La difunta Blackberry copaba el mercado con su servicio de mensajería instantánea cuando los smartphones comenzaban a ver la luz y WhatsApp aún no había sido concebido en la cabeza de su fundador. Por ser aún más drásticos, el número de aplicaciones de mensajería se podría enmarcar dentro de los desarrollos de aplicaciones más comunes desde la aparición de los mercados móviles, pero fue WhatsApp la que se llevó la palma y contra eso poco hay que argumentar. Simplemente el mercado, la vida, las necesidades o usuarios con mucho poder de persuasión “oye descargate esta app que es la leche”  consiguieron que productos en igualdad de condiciones cayesen frente al bocadillo verde.

Dicho esto, me remito al titular: ¿qué entendemos por aplicaciones útiles?

En mi opinión lo tengo muy claro. Para mi es útil toda aquella aplicación que resuelva una necesidad de manera global y al alcance de la mano. El éxito ya es cuestión de suerte.

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