¿Pueden las máquinas tomar decisiones?

Sistemas de domótica que aprenden solos, sillas de ruedas que funcionan de forma autónoma, naves que exploran libremente planetas: el vertiginoso desarrollo de máquinas que toman decisiones por cuenta propia promete un nuevo mundo aún incipiente de inteligencias artificiales mucho más cercanas aún a las humanas.

La inteligencia artificial se está expandiendo en la automoción, con automóviles que ya conducen solos a partir de sensores y la detección de semáforos, peatones y cualquier obstáculo; en el ámbito social, con todo tipo de dispositivos “inteligentes”; en la aeronáutica, con vehículos aéreos no tripulados para tareas peligrosas o desagradables para el hombre.

Asimismo, en lo militar, con la investigación aunque en secreto por motivos tácticos de robots militares con capacidad para tomar decisiones en guerras del futuro; en el ámbito de los videojuegos, con el desarrollo de sistemas muy sofisticados capaces de superar a los jugadores físicos en proezas.

Quien sabe, todo apunta a que en un futuro cercano las máquinas terminen tomando las decisiones más importantes de nuestra vida. Matemáticamente tendrán más acierto. Otra cosa es que las máquinas tengan sentimientos…

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